de Utopia a Realidad

DE UTOPIA A REALIDAD : el mundo según una mujer

31 mayo 2012

Lo que hasta ahora se denominaba “utopía” es, de hecho, la auténtica percepción y vivencia interior de la mujer. Ha llegado el momento en que la madurez que hemos alcanzado nos impulsa a manifestar “eso” que somos en todos los ámbitos de nuestra existencia terrenal.

Soy mujer. Albergo y vivo en mi interior un mundo que clama por ser alumbrado a nuestra cotidianeidad. Un día a día lleno de esperanza en el futuro y de niveles de conciencia cada vez mayores, donde expresamos con naturalidad el contacto humano entre las personas. Lo humano va mucho más allá de las estrictas reglas que controlan todavía nuestras relaciones. Se sobrepone a la regla y las normas en todos los ámbitos.

Veo un mundo en dónde…

La educación es el pilar esencial y así priorizamos el estudio del ser humano completo, enfocando la conexión con y dentro de la Creación y los valores éticos. Los talentos, las facultades y las aptitudes sirven a una humanización cada vez más profunda que corrige los desequilibrios creados por el poder impuesto, la superficialidad, la conveniencia y el cortoplacismo.

La medicina se desarrolla en torno a la preservación de la salud, cuidamos y mantenemos el equilibrio natural. Hemos superado el negocio de la enfermedad para asumir una responsabilidad consciente sobre nuestros cuerpos, bajo la gratuidad e igualdad para todos, como ocurre también con la educación.

El sistema de organización social y gubernamental es regido por un organismo central conformado por profesionales y legos, en cargos rotatorios e independientes de patrocinios económicos interesados, bajo un sistema electoral que hace verdaderamente soberanos a los ciudadanos. Hemos pasado de la competencia a la cooperación.

La justicia se extiende más allá de los tribunales, como valor social compartido. El ejercicio del poder y la protección de las personas y del bien común a través de la policía, el ejército y el sistema judicial colocan la Vida por encima de todo. Leyes, reglamentos, normas y procesos están escritos en un lenguaje tan sencillo que hasta los niños pueden opinar sobre ellos.

Hay un techo al lucro y al lujo desmedido, sustentado por un sentido natural de suficiencia. Todo exceso, inclusive monetario, nutre un fondo común que es gestionado para que sea el motor del cambio y la innovación permanente. Hemos trascendido el paro y la cárcel encauzando a las personas hacia el servicio a la comunidad según sus habilidades y preferencias.

La espiritualidad ha regresado a las personas y a la intimidad en que fue concebida, más allá de organizaciones religiosas, lenguajes y dogmas antaño impuestos.

En una economía circular que imita la eficiente dinámica de los sistemas naturales, el dinero dejó de ser el valor dominante para ceder el protagonismo al bien común.

Lo personal y lo profesional se funden en una experiencia de compromiso personal al servicio de la comunidad. El trabajo es un privilegio (no el medio de supervivencia) y la profesión es una expresión alegre y creativa a la que cada uno servimos por amor a la vida.

La familia humana, lo íntimo y los grupos adquieren importancia. De una hermandad ideológica se pasa a vivir la familia extendida. Superamos el aislamiento e indiferencia intelectual que pretende tolerancia y respeto, con el aprecio y reconocimiento de la diferencia. Dejamos de imponer el derecho secamente para tomar conciencia del real privilegio de la vida.

Hemos aprendido a reconocer las estructuras físicas, emocionales y mentales diferentes del hombre y de la mujer y, dentro de cada género, su estilo de vida y su originalidad. Apreciamos las características individuales desde temprana edad, reflejando el valor de la sensibilidad peculiar al género y la expresión de cada individuo, sin competencia o comparación.

Al fin brillan espontáneamente la aristocracia y refinamiento naturales, que nada tiene que ver con sangre, posición social o dinero, sino con la integridad, la armonía, la ética, la belleza, la transparencia y honestidad auténticas.

Zulma Reyo con Magdalena Segui y Eugenia Cusi

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El rayo femenino

EL RAYO FEMENINO

vista superior del rayo femenino

MMD  2500 a.C. – 2500 d.C. 

El Rayo Femenino es de color magenta con dorado.  Contiene fórmulas e ingredientes para la humanidad y su aliento se derrama como un suspiro sobre el desierto de la actualidad.  

Todo en la Creación está sujeto a ciclos regidos por una Inteligencia Cósmica.  Como rayos, hay emanaciones que afectan al sistema solar calibrándolo y ajustando sus partes a una visión y propósito mayor.  Condicionados por necesidad y ritmo, nutren e influencian a la humanidad como sus células, con diferentes cualidades en diferentes momentos, alternando, marcando eras y determinando su expresión.  El ingrediente que define una era como fase evolutiva primero despierta una cualidad interna en el ser humano y eventualmente se manifiesta como un movimiento colectivo.  Dirige el propósito inmediato de la Raza durante su actividad.

Nuestra civilización se encuentra en la fase final de un gran ciclo de 5,000 años, pero esto no debe confundirse con el final de los grandes movimientos K’atun de los mayas.  La influencia de los rayos de género cualifican la expresión social que impulsa una civilización: los ciclos mayas se relacionan al ritmo del liderato solar y la evolución. Hasta ahora, la actividad decretada para nuestra tierra, necesaria para el crecimiento y expansión, ha sido netamente linear, conquistadora, constructiva y regida por el Rayo Masculino.

Se intensifica la influencia femenina.  Gracias a una educación masiva y al sistema de redes globales que nos comunican los unos con los otros, las mujeres nos sentimos compelidas a participar y adueñarnos de una realidad mucho más amplia y profunda que la de nuestras abuelas.  Nos sentimos atraídas a expresiones que hasta ahora han sido exclusividad del hombre.  Se aproxima el Rayo Femenino y una vez instalado durará otros 5,000 años.

El rayo masculino se activó por última vez en el 2500 BC.  Vio nacer entre otras estructuras a Stonehenge, iniciando una expansión física y material de la humanidad.  El Rayo Femenino se manifestará plenamente en el 2500 d.C. y verá nacer una red sustentable de paz que aún en sus albores se nos hace inconcebible.  Reintroduce un sistema muy antiguo de correspondencias dimensionales en donde predomina la percepción sutil y multi-nivelada, las causas sobre los efectos, el grupo o la familia planetaria, y la conexión con lo trascendente.

La Inteligencia cósmica que cuida del planeta y del sistema solar tiene poco que ver con la voluntad humana.  En estos momentos remueve en la mujer añoranzas inexplicables, sueños que aparecen imposibles y conexiones a nivel de inteligencia desconocida.  Como humanidad estamos digiriendo todo esto poco a poco, más lentamente de lo que está ocurriendo en nuestro interior.  Esta falta de sincronización es la razón por detrás de los desastres tanto naturales como humanos.  La presión se hace incontrolable.

Las mujeres respondemos al llamado de esta fuerza naciente de manera potente y espontánea.  Sabemos todo lo que está mal en nuestro planeta, no porque esté equivocado sino porque sentimos que falta algo.  Nos incomoda, porque lo que “falta” somos nosotras.  Como madres que somos, lo sabemos. Se detona una alarma que despierta nuestra percepción vinculada a facultades de visión y afinación interiores.  Sabemos, pero todavía no sabemos lo que sabemos ni hacia donde nos dirigimos.  El equilibrio que buscamos desesperadamente, la armonía que añoramos, son meros pasos intermedios y preparatorios para lo que en realidad no se trata de ajuste ni negociación.  Es un cambio total de perspectiva que se instala gradualmente con la influencia creciente de emisiones cósmicas.

No es cuestión de desquite ni de sacarle poder al hombre.  Se trata de introducir nuestra perspectiva y método.  En realidad el alcance de la mujer no se manifiesta por la competición o la imposición.  Poseemos un sistema femenino propio que apenas ahora comenzamos a reconocer.  Para activarlo e instalarlo la mujer se despierta al hecho de que es ella la que trae lo que todos añoramos.

La mujer afecta su ambiente con emanaciones sutiles que pueden ser físicas, emocionales, mentales o espirituales.  Nuestro mundo, nuestras facultades, nuestro valor reside en una conexión profundísima con la riqueza de la fuente cósmica en nuestro interior.  Lo desconocemos porque nuestro papel durante este ciclo ha sido otro: el de apoyar al hombre en la ejecución de su tarea particular.  Este ha cumplido ya su meta.

Concienciada, todo en la estructura de la mujer sirve a propósitos espirituales.  El hecho de que la mujer es, físicamente, un polo magnético irresistible para el hombre y que él haya reaccionado a esto de manera dominante y represora, no cambia el hecho de que somos una fuerza atractiva incontrolable y no puede ser alterado, reprimido o escondido.  Somos gestadoras y esta función se extiende en todos los niveles de manifestación, en este momento más que nunca.

Poseemos otro polo magnético igualmente potente que pasa desapercibido en el sistema de valores actual. Somos extremadamente sensibles a las mínimas sutilezas frecuenciales del universo.  Somos sacerdotisas veladas.

Las emociones de la mujer son fortísimas pero la expresión del pensamiento aparece como ilógica, vaga y difusa.  Sabe lo que siente pero no sabe como situarlo dentro de un cuadro mayor.  Su comunicación es mediante insinuaciones, espacios vacíos, gestos y mensajes telepáticos variados y diferentes.  Su mecanismo refleja una realidad multi-dimensional, simultánea y atemporal, que actúa de forma subliminal e indirecta.  Al ser holística y multi-sensorial, la mayoría de las veces ni ella sabe lo que sabe.  Por su mente receptiva, por la atracción magnética de su cuerpo y por la modulación continua de sus emociones variadísimas… atrae, cocina y gesta mundos.  Constantemente.

El reconocimiento de lo que es la mujer comienza con ella misma. Requiere salir de las expectativas y acomodamientos del pasado, de la programación colectiva planetaria.  Se trata de otro tipo de inteligencia aplicada a todos los ámbitos de la sociedad. La mujer y su estructura es clave.  No se trata de competición si no que de un salto cuántico.

Con o sin nuestra aprobación, a pesar de los obstáculos y resistencia de un mundo que se desmorona, se está gestando ya un giro radical, del cual no podremos escapar.  Brotará una estructura de flexibilidad sin precedentes.  Lo femenino naciente es simultaneidad, multi-dimensionalidad, flexibilidad, sutileza y la expansión que abraza una profunda humanización.

El futuro ahora depende de un sentir y no de un pensar exento de ternura y vulnerabilidad.  En esto está la llave de nuestro desarrollo y el acceso a facultades superiores que no se “hacen” ni se “ven”.  Se sienten, se viven y se conocen.

La era que se inició en el año 2500 a.C. tuvo como propósito aportar normas, reglas y medidas, definir territorio, desarrollar la ciencia y el conocimiento, explorando y redefiniendo naciones, razas y grupos culturales.   El resultado es nuestra sociedad global: la forma que refuerza lo material y la sobrevivencia, la fuerza física y lineal que se impone tanto para crear como para destruir, la que dio luz a la autoridad del hombre sobre la mujer y al reinado del intelecto, la ciencia y las organizaciones religiosas.

La transición de expresión de género de un ciclo a otro es difícil. Es de entenderse que toda la estructuración que se ha esmerado en la aplicación de la fuerza por la competencia, el acumulo de poder y todas las formas de potencia física representativa del combate, la dominación de la materia y del reino animal, se resista a cualquier cambio y lo tilde de ineficiente e inconveniente.

Hoy vivimos la experiencia de realidad secuencial de manera extraña.  Parece que el tiempo se detiene y acelera a la misma vez.  Estos son momentos de introspección y revisión, de impotencia, de entrega y de apertura a lo desconocido.  Más allá de la dinámica de los géneros representada por los seres humanos, lo masculino co-existe con lo femenino y aunque muchos traten de preservar el status quo pidiendo equilibrio, el destino cósmico pide un cambio cualitativo.

Nos encaminamos a una era regida por la inteligencia superior del corazón que, lejos de ser emocional, es una inteligencia holística que abre los portales de la percepción atemporal.  El dictamen de la Inteligencia cósmica es una realineación por un lado, correspondiendo al final del 5º ciclo maya, y también una transición al tipo de sociedad que establecerá la Tierra como Planeta de la Paz en el justo centro galáctico de este sistema.  El rayo femenino es el instrumento.

El cambio social ha de ocurrir por medio de la fuerza femenina encarnada.  El género masculino no está construido para ello.  Brota por medio de la experiencia de la mujer, sus reverberaciones psico-físicas y su ascenso a la inteligencia dinámica del corazón.  Solo entonces, por reverberación se gestará esa energía y, con la ayuda del género masculino se podrá implementar sobre la Tierra.  El hombre no dejará de ser hombre en el sentido más noble del término, pero en este ciclo venidero se descubrirá en una nueva y más gloriosa expresión como líder y maestro sensible.

Mientras tanto y progresivamente, la concienciación femenina emitirá una substancia-cualidad-fuerza cohesiva que representa la red de la Madre del Mundo.  De su seno nacemos todos.

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Conócete II

CONÓCETE II

por Amareesh

LA PRÁCTICA DE LA INTROSPECCIÓN

10 de mayo 2012

Todo lo que pensamos-sentimos plasma un molde, como forma-pensamiento alrededor del cuerpo que se extiende al ambiente, creando nuestra realidad. La energía vital del cuerpo es la base para la imágenes formuladas por nuestra mente y animadas por nuestras emociones.  Así construimos las muchísimas formas-pensamiento que nublan nuestra aura, atrayendo energías y condiciones semejantes.

Tu mundo actual refleja lo que crees ser y lo que haces. Igual atrae igual.  Si en vez de ser espejo de otros, pensaras acorde con tu Conciencia, tu mundo se convertiría en un reflejo de tu Ser, y eso es siempre bello.  Auténtico y valioso.

Si queremos ser libres, hemos de empezar por concienciar la manera como pensamos.  Es el primer paso en la reconstrucción de nuestro mundo y la realización de los deseos del alma.

La siguiente práctica es básica al camino de la iniciación, tanto del hombre como de la mujer.  Requiere sensibilidad y esfuerzo al principio.  Exige que predomine un deseo de coherencia entre tu interior y tu exterior.  Te obliga a usar tus dones de percepción y te entrena en el dominio de ti mismo, piedra angular para un mundo mejor y productivo.

Ayuda muchísimo hacerla en grupo (http://lamujerinterior.wordpress.com/invitacion-a-circulo-de-mujeres-mmd/), pero al fin y al cabo requiere de tu voluntad personal.  Conocimiento intelectual es inútil, ya que la cualidad que alimenta toda forma-pensamiento es emocional y parte de tus emociones, y éstas utilizan la vitalidad de tu cuerpo físico.  Si tu añoranza es por lo espiritual, no te queda otra.  Tienes que vivir tus emociones y enraizarte firmemente en tu cuerpo, amar el presente y redefinir tu mundo.

Recuerda que todo parte de tu interior, de esa voz tan íntima que a veces no oyes, pero que siempre está ahí.  Lo principal es el contacto contigo mismo; ese es tu guía y tu maestro. Te comprende.  Te ama.  Te da acceso a todo conocimiento de manera directa.

Si eres mujer, la secuencia de ejercicios sugeridos en mi libro “La Mujer Interior” (o “Inteligencia Femenina”) te facilitará esta práctica.  El ejercicio del blog anterior a este (“Conócete I”) ya te prepara para ello.  En cualquier caso, esta práctica requiere que revises tu proceder diario a nivel del hacer, de la emoción y del pensamiento.

Este ejercicio en particular nos fue inspirado por el maestro de esoterismo cristiano, el chipriota, Stylianos Ateshllis, conocido como Daskalos (http://www.researchersoftruth.org/).  Consiste en una serie de preguntas de apariencia engañosamente fácil que encierra un proceso profundo de auto-observación. La he modificado y la he adaptado a los propósitos de mi escuela de conciencia, ahora encaminada hacia la iniciación femenina, pero que en este caso sirve igualmente al hombre.

Daskalos con estudiantes

La corrección genuina se basa en concienciación o comprensión que pide disciplina a gritos, ya que no existe libertad sin ella. La conciencia que nos inspira y nos guía internamente es la voz de nuestro Ser.  No debemos confundirla con las obligaciones del autoritarismo impuesto desde el exterior, las auto-exigencias y las creencias que cargamos. Tenemos que hacer un esfuerzo para distinguirla de nuestras condenas o justificativas, sermones religiosos, o reglas de conducta aleatorias.  Si lo queremos, sabemos claramente lo que es bueno y justo, apropiado y equitativo, que trasciende nuestro miedo o voracidad, nuestros intereses y nuestra conveniencia.

Comprendiendo esto, inicia una revisión de tu día, cada día.  Toma momentos que no fueron de tu agrado, sea porque algo ocurrió para alterarte, o sea porque no actuaste de la manera que tu propia conciencia te dicta.

Separando tu experiencia personal nuevamente en tres niveles (véase Conócete I), pregúntate lo siguiente.

1 (a).  Físicamente.

¿Qué ocurrió?  Responde en términos de actuación y visualízalo claramente.  ¿Qué pasó?  Momentos antes, durante y justo después, ¿quién dijo qué y cuando?  Observa los gestos y el entorno.

Tu memoria graba todo.  Permítete ver lo que tu reacción automática no te permitió captar en su momento.  Sabes ya que algo no estuvo bien.  No te defiendas o acuses al otro. Coloca de lado los rótulos que tus emociones han proyectado sobre lo ocurrido, o las interpretaciones y asociaciones de tu mente.  Sencillamente revisa la escena y mira minuciosamente como si se tratase de una película.  Permítete ahora sentir en tu cuerpo físico, lo que tu cuerpo sintió en aquel momento.

2 (a).  Emocionalmente.

¿Qué sentiste?  Este es el momento para identificar tus emociones y observar como están presentes aún al recordarlas.  Toma conciencia de esa cualidad y como te afecta el cuerpo.

Si hiciste el primer paso – el de neutra y físicamente percatarte de lo sucedido – podrás notar que existe un cierto desfase.  Contrasta eso que ocurrió emocional con lo que ocurrió externamente.

Toma nota si tu reacción está basada en lo ocurrido, en lo que crees que ocurrió, en lo que ha ocurrido antes en otras situaciones similares, o en lo que podría ocurrir a partir de esto en el futuro.  No es tan sencillo como te pareció.

Observa tu intensidad sin cambiar nada aún.  Seguramente aumentará. Ten paciencia y pasa al siguiente paso.

3 (a).  Mentalmente.  ¿Qué pensaste?  Percátate de tus pensamientos en el momento y justo después.  ¿Los seguiste alimentando?  Observa la relación entre tu tren de pensamiento y el aumento de tus reacciones emocionales.

¿Cómo contribuyeron éstos a encadenar las reacciones que registraste en tus emociones, en tu cuerpo o en tus acciones?

Observa especialmente tus conclusiones, incluyendo justificativas y evasivas, culpabilización o condena.

Regresemos nuevamente al incidente.  Esta vez escucharás y responderás a la voz de tu Conciencia y lo que te dicta. Tómalo paso a paso.  No busques solucionarlo o arreglarlo mentalmente; no aprenderás manejo energético ni auto-dominio si no sigues el proceso paso a paso, dominando cada energía individualmente.

Reconoce que “ajuste” o “corrección”, no implica ni en tu favor ni en tu contra.  Es la versión neutra y conciente que existe en cada uno más allá del orgullo que usualmente vela nuestra actuación.

1 (b).  Físicamente.

Siguiendo el dictado de tu Conciencia ahora, ¿Qué hubieras podido hacer o decir que no hiciste o dijiste?  Hazlo en este momento como si estuviera aconteciendo.  Cambia las imágenes y siente sus efectos en tu propio cuerpo. Revisa la nueva escena varias veces.  Esto ocurre también al nivel de tu propia sensación física que va modificándose.

2 (b).  Emocionalmente.

Captando bien el tono de tus sentimientos – ira, miedo, envidia, cobardía u otros – concibe otras emociones que podrías haber sentido si hubieras escuchado a tu instinto superior.  Toma nota que esto deberá ocurrir al nivel de las emociones y no pasa por excusas o justificativas de lo que “debería” ser, lo que sería satisfacer tu ego.  O sea, si tu sentimiento, cualquiera que el sea, es muy intenso, o es una simple molestia o irritación, es lo mismo. Cualquiera de estas reacciones acarreará un juicio. Evoca lo que a tu parecer sería una respuesta apropiada.  Humanamente ahora, sin condena o imposición, ¿qué podrías haber sentido en ese momento que fuera diferente?  Identifica la calidad energética que corresponde.

Ahora, sustituye la emoción apropiadamente.  Siéntelo.  Imprímelo.

3 (b).  Mentalmente.

¿Qué pudiste haber constatado que no constataste (si no hubieras estado excusando, defendiéndote o acusando)?  Apartando las emociones y basado en lo que ahora ves, como en el paso anterior, ¿qué pudiste haber pensado que no pensaste?  Sustituye esos pensamientos y observa el cambio en ti mismo sintiendo tu energía mental. No se trata de cambiar un pensamiento por su opuesto, ni de inyectar una afirmación, o usar control mental.  Se trata de cambiar la naturaleza de la energía mental, y esto no tiene nada que ver con su significado.  Ocurre una especie de relajación que se extiende luego al cuerpo.

Ajusta el guión a este nuevo estado mental. Observa el efecto en el conjunto de la escena – como afecta tu cuerpo y tus emociones en el presente.

Siente el bienestar que esta claridad y rectitud te produce a pesar de que tu acción puede haber sido ardua. Tal vez requirió firmeza, desapego, y hasta el riesgo de encontrarte solo en tus propios pies.

Has cambiado la impresión de tus formas-pensamientos sobre tu aura y tu ambiente.  Hecho correcta y repetidamente aliviarás el peso que llevas contigo de asuntos incompletos, de recriminaciones, culpas e historias irrelevantes a tus deseos más nobles, a tu creatividad y a tu evolución.

Como premio supremo, descubrirás que tienes un aliado en ti mismo y que con ese aliado no hay obstáculo que no puedas vencer.  Juntos, pasarás por la puerta grande que te llevará al auto-dominio y a la maestría.

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Conocete I

¡CONOCETE! – I

oráculo

3 Mayo 2012

Hace miles de años que la luz que alimentaba la conciencia femenina se extinguió casi por completo.  Las que añoramos su regreso aquí estamos una vez más para encender esa llama, que posibilita erguirnos, asumir nuestra herencia e iluminar al mundo.

Para poder desarrollar sus capacidades plenamente la mujer tiene que cultivar su sensitividad.  La mujer se pierde fácilmente en agitaciones emocionales y conflictos mentales.  Su cuerpo absorbe todo y se convierte en un nudo de sensaciones y sentimientos, difíciles de decodificar y controlar.  Si ha de alcanzar la maestría que es su herencia, tiene que poder distinguir entre sensitividad y sensibilidad.

Para contrarrestar la confusión natural en la cual vivimos, la mujer moderna desarrolla el intelecto al igual que lo hace el hombre, en nuestro sistema común pedagógico y de valores.  Esto no es suficiente.  La mente femenina es un complejo caleidoscópico rico en posibilidades simultáneas vinculadas a un entramado sensible que necesita ser reconocido, explorado y desarrollado.  Carente de sus impulsos más profundos y su maquinaria delicada, se vuelve seca y dura, incapaz de alcanzar y recalificar el mundo como podría.

Para extraer el real valor de la fuerza femenina en el mundo, las mujeres tienen que reconocer la sensitividad que les es dada como madres del mundo.  Este nexo interior de finas percepciones y facultades les permite administrar, transformar y crear, con la calidad y amplitud únicas femeninas.

El cuerpo de la mujer es su templo y su almacén.  Le provee la forma básica y las facultades para procesar la inmensa gama de posibilidades.  También ofrece los materiales brutos y las cualidades de resonancia necesarias para afectar a la materia en todos los niveles, físico, emocional y mental.

Las mujeres decodificamos y entendemos incorporando la verdad.  Dotadas con la misma capacidad de abstracción que el hombre, al final tomamos otro camino:  dejamos cocinar en nuestro interior la experiencia y las posibilidades dentro nuestro – nuestro sentido de cuerpo – donde procesamos calidad, cantidad y accedemos a las facultades que manejan energía y fuerza.

Nuestra sociedad actual enseña a hombres y mujeres de la misma forma, subrayando un desarrollo mental y psicológico idéntico, que no favorece a las mujeres.  Ninguno de los dos sabe como distinguir una emoción de una sensación, un pensamiento de un sentimiento, pero en la antigüedad esto siempre fue requisito para liderato en el mundo de la forma tanto como en el mundo del espíritu.  ¡Conócete!  Era entrenamiento básico en templos y sociedades esotéricas de antaño, particularmente para la mujer.

La maestría, como experiencia directa sobre todos los aspectos del yo, es obligatoria para civilizaciones avanzadas.  El intelecto no nos la puede dar.  Es mucho más fácil, expediente, conveniente y satisfactorio cambiar las apariencias y forzar los resultados, simular, bloquear, borrar o substituir lo que queremos por lo que no queremos.  Esto es lo que distingue un iniciado de una persona común.  La mujer en la realidad emergente de hoy no puede permitirse actuar y pensar como una persona común e ignorar sus facultades.  No se puede permitir no conocerse.

EL CUERPO

El cuerpo de una mujer es altamente magnético.

Para dominar el cuerpo, como te lo dirá cualquier instructor de yoga o artes marciales, nuestra atención deberá centrarse enteramente dentro de él como una experiencia sensorial directa, sin distracciones o preocupaciones.  En lugar de enfocarse en la sensación periférica o las partes, hay que abrazarlo todo, el interior tanto como el exterior.

El lenguaje corporal es la sensación y es la única parte nuestra que siempre está en el tiempo presente.  Apenas puede reproducir una sensación del pasado.  Cuando estamos totalmente afinados con él, los pensamientos paran.

Siente, luego define la sensación de estar en tu cuerpo bajo condiciones neutras.  Escanéalo.  Chequea la distribución de peso, textura y temperatura del cuerpo.  Contrasta la sensación de la piel con sensaciones más profundas.  ¿Qué partes del cuerpo están más abandonadas?  ¿Qué partes más congestionadas?  Distribuye tu atención equilibradamente.

Repite la observación después de una sesión de ejercicio físico o mientras caminas.  Toma nota del cambio.  También explora otros momentos, parando solo brevemente para tomar conciencia de la calidad de tu respiración, los ritmos y las pulsaciones de la materia.

Una vez que hayas identificado esa gama de sensaciones, dirígete a percibir tus emociones.

LAS EMOCIONES

Las emociones de la mujer son eléctricas y activas.

Nos apegamos a las emociones como a posesiones muy queridas.  Es útil comprenderlas, pero es imperativo aprender como transformarlas y liberarlas.  Esto no quiere decir bloquearlas, racionalizarlas o sustituirlas.  Las emociones contienen una energía que no puede ser justificada o escondida bajo a alfombra, sin que vuelva a salir a la superficie de nuevo de manera peor.

Aprende a recalificar el tono emocional que proyectas en tu ambiente.  En vez de identificar la manera en como te sientes como resultado de algo que ocurre, hazlo de la forma inversa.  Identifica lo que sientes como una sensación general sin asociarlo con nada en particular.

Las emociones afectan al cuerpo.  Invariablemente crean ondas dentro y alrededor de él, especialmente sobre ciertas zonas: el estómago, el pecho, la garganta, la cara, los brazos o manos…  Las emociones emiten ondas largas y fuertes, invisibles y concéntricas más allá del cuerpo.  Es como comunicamos el estado de nuestro sentimientos y reconocemos el de otros.

Para aprender a identificar energía, como un ejercicio empieza sintiéndote a ti misma en un estado apacible.  Contrástalo con la manera en como te sientes cuando estás triste, contenta o enfadada. Evoca estas emociones imaginando una escena de una película, o de tus memorias, pues las emociones responden rápidamente a la imaginación. Úsalo positivamente y asegúrate de terminar en una nota afirmativa.

Encontrarás que fácilmente puedes evocar alegría, pero que es mas difícil evocar un estado de paz.  La paz requiere estabilidad y la capacidad de sustentar intensidades.

LOS PENSAMIENTOS

La mente femenina es absorbente, receptiva en muchos, muchos niveles simultáneamente.

El dominio mental parece ser más fácil, pero en realidad es mucho más sutil.  No se trata ni de censura ni de supresión.  Una vez construida una idea, la energía mental se dirige a algún objetivo u otro; no puede ser destruida.  Es direccional y se mueve en líneas rectas.  Es el  ingrediente básico que impulsa nuestro mundo como formas-pensamiento instintivas y obsesivas que nos acechan.

Para dominar el proceso del pensamiento, antes tendríamos que reconocer su intención.  En una persona común esto brota de la urgencia física o la necesidad emocional.  “El recto pensar” en el sentido budista requiere una abstracción del yo, un proceso de indagación, análisis y posterior desapego que es mucho más fácil para los hombres.  Como se utiliza hoy, no se dirige a la experiencia que cada mujer conoce como la ebullición y poder internos.

La energía mental puede ser agresiva y exigente, dominando tanto el cuerpo como las emociones; envuelve la atención y la energía de otro para escuchar, comprender y responder.  Felizmente, la mayoría de los pensamientos de las personas no son suficientemente potentes para afectar el ambiente de forma importante.  Dependen de la vitalidad y cuando nuestra atención flaquea, pierden su fuerza.  Pensar requiere mucha energía y agota el cuerpo considerablemente.

Para finalizar, centrada neutramente en tu templo físico, siendo una con cada molécula, contrástalo ahora con el juego de ondas emocionales que eres capaz de producir.  Permanece así por un tiempo.  Disfruta de la comunión con fuerzas refinadas en la naturaleza o con otra persona en silencio y en la no-acción.  En vez, observa el “hacer” que ocurre naturalmente a través de ti.

Por el momento, por favor conténtate con la experiencia de cada aspecto tuyo separadamente mientras te preparas para un entrenamiento más amplio.

Observa como te sientes física y emocionalmente y no el contenido, significado o implicación de lo que sea que estés haciendo.  Lo que importa es tu percepción de la manera como las energías se mueven a través de ti en diferentes formas, direcciones, calidades y frecuencias.

Estás compuesta del equipo más espectacular, bello, sensitivo y refinado jamás construido: tu cuerpo y sus sentidos.

La ecología empieza por casa.  Observa el efecto que tus pensamientos y emociones tienen sobre tu propio cuerpo y tendrás una idea de cómo tu afectas a tu ambiente. 

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Orgasmo II

¡HAGASE LA LUZ!

una supernova

26 abril 2012

El orgasmo evoca un vórtice energético que es un fiat para la creación.  Es el llamado del cuerpo hacia la luz, el reflejo que, según el nivel de conciencia, atraerá vibraciones densas o finas, manifestando vida física o resultando en formas sutiles de refinada creatividad.

Compelido por una atracción fortísima que aumenta hasta convertirse en un deseo uni-focalizado, el orgasmo ocurre cuando entidades plenamente activadas transcienden sus limites energéticos normales y coinciden.  La experiencia para el ser humano es una de fusión a nivel de conciencia: el cuerpo es meramente su instrumento.  Conciencia o luz es el resultado de fuerzas cohesivas que atraen luz y vida para más luz y vida.   La luz respira, pulsa.  Nuestro cuerpo, compuesto de luz condensada, respira de la misma manera que respiran los planetas, galaxias, y el universo.  La misma expansión y contracción de átomos y partículas, el mismo movimiento, se reproduce alrededor de un punto central de fuerza generadora de vida.

La conciencia de la mente y del cuerpo se atraen para dominar, dirigir, refinar, y elevar la vida humana, para construir realidades y universos, para multiplicar y expandir el fenómeno de la luz.  Están vinculadas la una a la otra como lo femenino a lo masculino, como la noche al día, como la muerte está vinculada a la vida en unicidad indisoluble.  La atracción entre el hombre y su alma, entre el alma y el Absoluto, es solo la añoranza gradual por regresar a la unidad primordial.

Los elementos dentro del cuerpo del universo como del ser humano están compuestos por y generan luz por medio del movimiento perpetuo y las formas de fricción.  La luz crea más luz.  Asegura y activa la entera estructura de vida.  El oxígeno como luz líquida alimenta la sangre, moléculas, y la savia de toda forma de vida.  En este nexo de redes sutiles infinitamente complejo, nuestros sentidos y el sistema nervioso son solo dos de los mecanismos receptivos que hilan nuestro cuerpo y nuestra aura.

La mente no es nada sin el cuerpo y el combustible que le ofrece a cada nivel.  Los sentidos que asociamos con el cuerpo en realidad se extienden al nivel de la mente.  Por medio de ellos nos afinamos y decodificamos la realidad física así como nos extendemos en la matriz de la creación, para juntar y atraer tanto ideas como substancia dentro de nuestro mundo.  Es así como podemos sentir y acceder a los movimientos más delicados de las galaxias, y acumular infinitas cualidades de substancia e inteligencia.  El universo al cual pertenecemos está construido sobre una red sutil de filamentos energéticos, cuyo patrón se repite infinitamente en la realidad microcósmica humana.

Toda forma en la creación se origina en un punto de luz, muy fino, un foco de energía concentrada que cuando alcanza un pico se extiende hacia fuera formando órbitas de irradiación expansiva, como una supernova.  (http://www.youtube.com/watch?v=Hg5EoHOalO0)  Se convierte en un sol e ilumina todo a su alrededor, gesta formas menores, y las alimenta hasta que ellas también se multiplican.  El nacer de un sistema de mundos tiene paralelos con lo que ocurre en nuestros propio cuerpo, células, mente y personalidad.  El vientre de una mujer es la vasija que alberga ese punto de luz en dónde la materia y la conciencia podrán dar fruto.

El útero de una mujer condicionado por una actitud de refinamiento emocional y consciente, es capaz de sustentar energías de altísima vibración.  La cerviz en realidad asemeja un agujero negro en el espacio y sirve una función parecida. (http://www.beautifulcervix.com/your-cycle/)  Las mujeres están construidas para atraer, crear, y alimentar tanto a nivel físico como a nivel cósmico.  Al nivel del centro básico y al nivel mental, las mujeres atraen magnéticamente, pero también lo hacen en los más altos niveles de fuerza universal.  Por otro lado, su aparato de transmisión, colorido por la calidad de su propia evolución, funciona de una de dos maneras: a nivel inferior, o en la gama de frecuencias emocionales elevadas.  Las fuerzas que absorbe, condicionadas por el significado que ellas le prestan, son retransmitidas para la experiencia de todos.  Así es, de hecho, como ella ennoblece todo lo que abraza.

La luz producida cuando dos seres humanos se encuentran en una participación sexual consciente – cuando sus mentes y emociones están dirigidas hacia la perfección inspirada por el espíritu en el otro, cuando su intención es sincera y sus sentimientos puros – enciende una luz de tipo muy especial al momento del orgasmo.

La tradición oculta nos dice que en la cumbre del orgasmo, cuando los cuerpos, así como las almas, están afinados el uno con otro, se proyecta un llamado a todos los niveles de conciencia que culmina en la creación de una especie de llama etérica, una replica del fuego sagrado de la Fuente absoluta e infinita.  Los antiguos aspiraban a esto.  Como en el oriente, el sacerdocio de la tradición inca sostenía el coito durante horas con el propósito de alcanzar ese estado vibratorio donde almas elevadas pudieran ser evocadas en encarnación.  En el pasado remoto, las altas sacerdotisas evocaban aún otras formas de orgasmo para invocar fuerzas celestiales que guiarían a la humanidad.  En un tiempo futuro cuando la mujer nuevamente se eleve, esto se revelará una vez más.

El orgasmo ocurre dentro del mismo centro de la cavidad uterina, creando una pulsación dentro de la cerviz que permite profunda entrada de fuerza.  Sus reverberaciones se extienden en ondas, iluminando toda célula, re-estructurando, revitalizando, y recreando el cuerpo.   Las prácticas del templo le enseñaban a la mujer como usar esta serie de expansiones y contracciones para crear suficiente impulso para reciclar todas sus energías así como las energías de la pareja, cuando la hubiera, o del ambiente que era custodiado por ella.  En estos casos el orgasmo era inducido energéticamente desde el interior como respuesta espiritual a las fuerzas de la tierra y del sol.  Una sacerdotisa atraía energías por medio del coronario de la misma manera que ella atraía substancia por su centro básico para sanarse a ella misma, los otros, y el mundo a su alrededor.

El pulso orgásmico se centra en un núcleo de vida compuesta de espacio y forma, construyendo patrones de luz y de color.  Dentro de ello, el ser y el no ser, la oscuridad y la luz, el sonido y el silencio se expresan en emisiones continuas e indelebles.   El orgasmo en sus múltiples variantes se manifiesta como el reflejo de luz dentro de la materia, incendiado por la fricción y extendiéndose más allá de las fronteras físicas.  Representa el momento bi-direccional en donde la materia se torna luz y la luz se torna materia.

La combinación de lo femenino y de lo masculino, de la materia y la conciencia, genera una cualidad ígnea de luz que reproduce el impulso generador de la creación.  Evoca el regreso a la conciencia original con su potencial todo-creativo.  Esta luz es la substancia de amor, inteligencia y conciencia.  Es el origen y propósito por detrás de cada interacción.

El orgasmo es solo el principio.  Como el amor, es un estado de ser que trasciende la sensación o la emoción.  Como el amor, embellece, eleva e imprime la vida con significado, transcendencia, y la cualidad particular de emisión luminosa del corazón.   El gran júbilo que acompaña la experiencia sexual, como el éxtasis, envuelve la expansión y apertura del corazón más allá de sus límites.  Cada profunda experiencia que la vida nos ofrece amplía nuestro propio poder para sentir plenitud y ser colmados a través de dar y recibir vida.

Cada momento nos ofrece oportunidades ilimitadas para aprender a vivir en niveles más elevados y mayores, y expandir nuestra capacidad para abrazar desde lo particular a lo universal.

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Orgasmo I

EL PULSO ORGÁSMICO

un agujero negro en el espacio

19 abril 2012

No existe un Punto “G” que pueda provocar la arrolladora generación de poder y la experiencia de plenitud que una mujer es capaz de liberar por medio de un orgasmo.  Esto es porque el orgasmo no lo “hacemos”; lo SOMOS.  Conectar con esta experiencia conscientemente significa asumir responsabilidad por un manejo de proporciones verdaderamente cósmicas.

El útero es un órgano extraordinario, capaz de conectarnos con las entrañas de la misma tierra, con la experiencia colectiva de la feminidad en todas partes, así como con el fenómeno del espacio cósmico.  Como resultado de nuestra constitución emocional y nuestra inclinación irracional, las mujeres vivimos alturas y profundidades de sensación emocional que están muy estrechamente vinculadas a espasmos físicos y al reflejo pulsante de la materia.  Todo lo que hacemos está coloreado por una sensación-sentimiento que nos trasciende.  Determina nuestra capacidad para profundidad y amplitud, en el parto como en todo otro emprendimiento creativo.

El orgasmo común es un producto de reflejos cutáneos y mentales que para la mayoría de las personas es altamente satisfactorio.  Hay un mundo de diferencia entre la seducción y producción concertadas que ocurre en la mayoría de los encuentros sexuales, y el tipo de orgasmo profundo que es posible cuando las partes están alineadas y conscientes de lo que realmente ocurre.  El orgasmo, como la risa genuina, es un fenómeno de cuerpo entero.  Ser poseído por ello y permanecer dentro del estado que produce, requiere conciencia.  Usarlo como vínculo para estados exaltados de percepción requiere dominio.

El pulso orgásmico no se limita a la experiencia física ni emocional sexual.  Fuente de vida y alegría, es el ritmo de la salud en los humanos como en el universo.  Representa la dinámica esencial de toda cosa viva y en el ser humano envuelve tanto el cuerpo como la conciencia.  Aquí, su plena profundidad y potencia no puede ser fabricada; surge espontáneamente entre polaridades en diferentes niveles cuando las condiciones de la propia Naturaleza, son idóneas.  Por Naturaleza quiero decir tanto terrena como cósmica.

La mayoría de las personas no saben sentirse sintiendo la perfección que nuestros instrumentos físicos y mentales ofrecen.  Sensaciones e impresiones son inútil y convenientemente filtradas para un auto-placer limitado en una realidad centrada en uno mismo.  Estamos construidas para sentir y compartir oleadas infinitas de placer dentro de planos gradualmente intensificadores en un universo exquisitamente sensible y bello, pero nos contentamos con migajas.   Somos un indisoluble fragmento conectado a grandes movimientos, facultades y propósitos, capaz de respirar con estrellas y soles, pero en vez adherimos a la idea de un yo pequeño, limitado y altamente personalizado.

En nuestro universo físico, la atracción generada entre polaridades es la llamada a la luz.  Estas polaridades no solo son del cuerpo físico si no que envuelven diferentes ondas mentales, emocionales y creativas.  Somos como polillas que se atraen a la llama.  Algo mágico nos ocurre cuando estamos en la presencia de otro ser que posee la frecuencia a la cual nos sentimos atraídas.  Cada unión anuncia un encuentro con el Absoluto e Infinito Ser Supremo, Dios.  Cada parte nuestra eternamente añora la plenitud de convergencia.  Cada célula de nuestro cuerpo, mente, y emociones se atrae a la promesa de plenitud.

La atención a nivel corporal es una forma de conciencia adaptada a la vida celular, del mismo modo que el pensamiento es una forma de la Mente adaptada al raciocinio tridimensional.  Cuando seres humanos espiritualmente conscientes se unen en concienciación física y mental, el vórtice activado trasciende cuerpo y mente.  En niveles simbólicos como físicos, el polo masculino busca un recipiente para que pueda ocurrir la creación.  A un nivel más profundo, la materia y la conciencia alcanzan un punto máximo para poder regresar a la expresión ígnea del Espíritu-Yo.

El orgasmo físico se origina en un núcleo interior donde existe como dinámica sustentadora de vida en niveles celulares.  Para que pueda extenderse hacia la periferia, se necesita mayor fricción, presión o tensión.   Mayor la tensión, más profundo será el reflejo orgásmico inducido.  La llama espiritual encendida en el más profundo orgasmo entre los campos de energías diferentes de la pareja eleva, purifica, refina, y sana por medio de una circulación por y desbordándose de ambas partes, para iluminar y elevar todo a su alrededor.  Empieza por la inyección de poder de lo masculino pero se eleva solamente por medio de la cualidad de lo femenino.

Sexual o sutil, el orgasmo nunca es “dulce” ni “suave”.  Cuando alcanza nuestra conciencia es la expresión externa de profundidad volcánica.  Sentirlo plenamente es revivir los orígenes de la Vida.  Su magnitud se asemeja a la del agujero negro, el centro energético de la galaxia que abraza la forma y la no-forma, materia y conciencia en inmutabilidad abismal.  Es el camino que las estrellas, los planetas, y los seres humanos recrean.  Cada partícula del cuerpo de cada ente vivo incluyendo el sol, están en un estado de permanente orgasmo.

Además de disciplinar el cuerpo y la mente, para adquirir maestría sobre las fuerzas integrantes del reflejo orgásmico se requiere un entrenamiento en mente y corazón como una unidad y un control de las emociones para sostener la intensificación progresiva de voltajes superiores que podrán ser percibidos como placer e incomodidad.  El entrenamiento comienza cuando nos permitimos vivir la plenitud vida en cuerpo, mente, y emoción.

Existe una enorme ignorancia y vergüenza que pesa sobre el vehículo más extraordinario de la Creación, el cuerpo humano.  Nuestra habilidad para tolerar júbilo y plenitud está limitada solo por el grado de desinformación que aceptamos.  Una vez que hacemos las paces con los poderes formidables que poseemos y aprendemos la mecánica de ser humano, podemos atraer, sostener, y redirigir energías hacia formas más elevadas de compartir y hacia estados más excelsos de ser.

El orgasmo, como la muerte, nos acerca a Quién y Lo Que somos, y hacía una comunión con la Vida Mayor.  No se trata de ti, o de mi, o de nosotros.

A ser continuado:  ORGASMO II -  ¡Hágase la Luz!

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La mujer y la cábala

LA MUJER Y LA CABALA

12 de abril 2012

Con motivo de la visita de la Sra. Karen Berg a la isla de Mallorca y habiéndose divulgado alguno de sus escritos, he recibido muchas preguntas de parte de mis estudiantes que viven aquí.  Entre los mismos han surgido dudas ante algunos de los conceptos presentados y atribuidos a la cábala.

Sin pretender juzgar la obra de la cabalista, con quien concuerdo en muchos instantes, me refiero a unos cuantos puntos que se destacan en la presentación de su trabajo según los links anexados al final de este artículo.

Para ser coherente con mis enseñanzas de tantos años, en particular deseo aquí estipular algunas aclaraciones, especialmente sobre el camino espiritual de la mujer, ya que difiero en este tema con el abordaje de la Sra. Berg.

Los que por primera vez se dirigen a un tema espiritual escuchan ávidamente a las instrucciones y revelaciones ofrecidas por un maestro, y lo toman por verdad absoluta.  Mi intención en este escrito es presentar mis divergencias, dejando al lector con una posibilidad de otra perspectiva.

La Cábala ofrece un diagrama cosmológico de la creación.  Abraza todo desde el ser humano común y corriente hasta el universo.  Existió desde épocas antidiluvianas.  El judaísmo fue solo una de las corrientes que preservó algunas enseñanzas de esa época refinada espiritual y culturalmente, con sus interpretaciones, claro.

En la tangente egipcia, la misma enseñanza adquirió otras tonalidades, así como en otras partes del mundo, inclusive en lo que hoy en día son las tres Américas.  Partiendo de un principio único, cada una recalcó más, o menos, el principio de dualidad inherente en la materia adaptándolo a su entendimiento y a sus necesidades socio-culturales.  Hoy en día “misteriosamente” aparecen múltiples religiones y tradiciones esotéricas, sin que muchos se percaten de que era, es y será siempre una Unidad.  Para el ser humano es la experiencia de una totalidad inconcebible para la mente, el regreso a un estado de puro indisoluble espíritu en esa totalidad.

La única dualidad existe en la materia y la mente que la trata, en nuestro mundo, en nuestro género, en la manera de percibir e interactuar con el mundo y todo lo relacionado a lo físico.  Ni el alma, ni el espíritu poseen polaridad hasta alcanzar el plano material.  Esto es un punto especialmente importante al abordar cualquier comprensión del mundo espiritual.

El alma no está bajo control de la voluntad personal.  No es el alma la que “alcanza su propósito“; en realidad es la personalidad la que alcanza la promesa perenne del alma.

Igual que ha ocurrido con la experiencia humana de lo divino, o del Absoluto, ocurre aquí.  Se interpreta.  Se trae al nivel de nuestro entendimiento.  Así, se personifica la abstracción, se proyecta lo conocido sobre lo desconocido.  Se le atribuyen características físicas a conceptos inmateriales.  En palabras que todos entienden, los comerciantes se valen de las emociones, de la  sexualidad y del género para explicar lo que es el alma.  A nivel de alma no hay polaridad.

No hay mayor obstáculo que las creencias cristalizadas. ¿Qué es la “purificación” que alcanza el alma que ya es pura?  ¿Qué es lo que pasa por ser “las almas gemelas” si no más del mismo romanticismo de siempre?

Para muchos a cábala es una religión con leyes y obligaciones. Se convierte en religión el momento que interpreta e impone reglas.  Esto no es lo que se supone sea.  Es una filosofía que se basa en un símbolo, la diagramación de los “sephirot” (esferas o mundos) y los niveles de manifestación que forman un holograma vivo. Lo trascendente es algo a ser vivido.  Cualquier discusión, como cualquier regla, nos obliga a quedarnos en la periferia.

El estudio de la cábala por los eruditos en la tradición judía, así como el análisis detallado de leyes y dichos dentro de tantas religiones, no podría jamás alcanzar la experiencia del portal multidimensional que conlleva a la unidad. Infelizmente, pocos se interesan por la experiencia y muchos por la información.  Por lo tanto, los sacerdotes que siempre han querido hacer negocio, crean una épica que envuelve recetas, sexo, y por supuesto importancia personal.

El misticismo hebreo montó un imperio poderoso y elitista sobre la cábala al adjudicársela como propia.  En vez de permitir que un sistema cósmico como este corrija las particularidades culturales, suele ocurrir que las particularidades culturales ajustan el sistema a su conveniencia.  Así con las religiones como con la cábala – se volvió judía.

Aunque cediendo el poder doméstico y sexual a la mujer, el judaísmo la relegó a un nivel de ciudadana secundaria, pero astutamente le ofreció paliativos.  Elevó el papel de la mujer a uno de maternidad sublime y santa (¡pobres las infértiles!), y destacó la sexualidad como un mandamiento implícito para procurar un encuentro con el Dios único.  La mujer a dar placer y a parir, y el hombre a mandar sobre el mundo.  Al final de cuentas, y fuera de la ortodoxia, las mujeres usualmente dominan por medio de la manipulación de los hombres.

Mucho de lo que expongo aquí se refiere directamente al judaísmo.  La mujer se trata con disfrazada condescendencia.  La Sra. Berg nos dice que en la cábala se dice que “para estar en armonía con las leyes cósmicas, un hombre debe escuchar a su compañera”.  En esta versión, por ejemplo, la mujer parece ocupar un lugar destacado, pero si miramos más de cerca, vemos que es lo mismo de siempre.

En la tradición egipcia antigua del Árbol de la Vida, como es también conocida la cábala, no se hacía distinción entre el hombre y la mujer.  Tampoco se suponía que la mujer no necesitara trabajarse.  En la tradición hebrea, la mujer actual está en una posición elevada para el hombre – como madre y pareja sexual, confidente, y consejera.   Ninguna cábala dice esto.  La cabala no ofrece creencias; solo constata procesos y dinámicas cósmicas.

Sobre la feminidad y la energía.  Creo que la Sra. Berg se refiere a la Shekinah.  Esta significa energía primordial.  Tanto en la tradición judía como en la oriental, indica el dinamismo sexual femenino (como pulsar concéntrico) que cataliza el Kundalini — el despertar de la energía y espíritu creativo.  Recordarán que aunque el hombre tenga recurso a su parte “yin”, no posee la facultad ni dinámica femenina.  Esa fuerza puede ser tanto destructiva como creativa.  Estoy de acuerdo con que la mujer no es, ni debe hacerse pasar por, “victima”.

Otro término que da campo para mal-entendimiento es el amor.  Este no es un sentimiento en la cábala ni en cualquier otra tradición.  Es pura Inteligencia-Conciencia como expresión cohesiva de las partes de la Creación.  Es la atracción de la vida por la vida, de la luz por la luz.  No equivale a apego ni emoción.  No tiene nada que ver con relaciones personales.

Siguiendo la vena de las relaciones humanas y la adaptación que se ha hecho de la cábala a ello, debo repetir nuevamente que cada alma NO posee aspectos masculinos y femeninos.   Esta existe como una unidad más allá de la suma de las partes.  Pasa por procesos activos (+) y receptivos (-), por la experiencia de fuerzas y facultades que forjan carácter y preparan tanto al hombre como a la mujer para el camino espiritual de la iniciación.  El alma trasciende toda noción de género.  Movimiento o actividad surge en contacto con los mundos de manifestación, las diferentes experiencias por la que pasa todo ser humano.

El error de suponer que la mujer tiene una contraparte masculina y el hombre una femenina obliga a una división de tareas y obligaciones que son sociales y no espirituales.  Esta creencia trae grandes problemas en nuestra sociedad.

En este sistema aparentemente la mujer es, por mandato divino, compañera (entendamos “servidora”) del hombre.  El hecho de que llama el papel otorgado a la mujer “misión”, tiene por objetivo elevarlo al plano de lo divino.  Puede ser que las mujeres del pasado, o algunas del presente se sientan satisfechas con una etiqueta, pero no es así para la mujer de la actualidad no.

La “misión” de la mujer ahora, si podemos llamarlo así a la obligación que sentimos, es infundir tras nuestra expresión individual y colectiva como mujeres, la real cualidad femenina en nuestro planeta a modo de cambiar radicalmente la forma expresiva de la humanidad.  La Mujer Interior sabe que somos diferentes del hombre.  Sabemos que nuestro poder no tiene que ver con él, si aprueba o le gusta, o si es útil para él en su mundo.  Aceptamos la responsabilidad de encaminar a la humanidad ahora, a nuestra manera, que es otra.  Afirmamos LO QUE SOMOS siéndolo, aún sin el reconocimiento debido.

No queremos servir al hombre si no servir a la humanidad entera.  No queremos competir ni luchar, ser mejor o peor, si no que desarrollar nuestro propio camino, nuestros sistemas, y nuestra creatividad PARA TODOS, lado a lado el uno del otro en real igualdad.  Como en el Principio cabalista.

http://karenberginmallorca.wordpress.com/2012/03/08/el-poder-de-una-mujer/

http://karenberginmallorca.wordpress.com/2012/03/19/almas-gemelas-y-reencarnacion/

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